¿Cómo afecta el estrés a nuestra memoria?

Es cierto que con la edad nuestro cerebro experimenta cambios físicos y químicos que ralentizan el procesamiento de información y la velocidad de aprendizaje, lo que es completamente normal. Lo que no lo es, es tener dificultades para almacenar nueva información o concentrarnos, provocadas por reacciones físicas de nuestro cuerpo ante los problemas de la vida cotidiana, pero ¿Cómo afecta el estrés a nuestra memoria? A continuación, te lo contamos y te explicamos cómo puedes proteger tu mente.

El estrés es una reacción natural y física que tiene nuestro cuerpo ante cualquier demanda, desafío o amenaza. Al percibir estos estímulos, nuestro cerebro libera diferentes hormonas, entre ellas el cortisol y la adrenalina, lo que nos prepara para una respuesta inmediata (lucha o huida). Sin embargo, el exceso de estas hormonas puede generar graves problemas y afectaciones a nuestra salud física y emocional.   

¿Cómo afecta el estrés a nuestra memoria?

Al liberar cortisol, nuestro cerebro busca protegernos ante una amenaza, buscando que actuemos en respuesta, pero en exceso altera temporalmente el hipocampo; área del cerebro encargada de procesar y almacenar los recuerdos. Lo anterior provoca dificultades para concentrarse, retener nueva información o recuperar recuerdos, situaciones que desaparecen al reducir los niveles de estrés.

El impacto que genera el estrés en nuestro cerebro, se puede dividir principalmente en dos fases:

1 Estrés a corto plazo o agudo: Durante momentos de mucha presión, la amígdala se hiperactiva, lo que mejora nuestra capacidad para recordar detalles muy específicos y amenazantes de ese evento. Pero, reduce nuestra memoria de trabajo (la que utilizamos para realizar tareas cotidianas), haciendo que olvides a qué entraste a la cocina.

2 Estrés prolongado o crónico: Cuando existen de manera persistente niveles altos de cortisol, esto puede llegar a alterar la función y la estructura del cerebro. Esto afecta la capacidad de la memoria para retener información a largo plazo, generando una sensación de confusión, fatiga mental y bloqueos.  

¿Cómo podemos proteger nuestra memoria?

Por fortuna, la pérdida de memoria por estrés suele ser completamente reversible, gracias a la gran plasticidad de nuestro cerebro. Y para lograrlo, podemos poner en práctica algunas técnicas o situaciones que nos ayudarán a dejar el estrés atrás.

  • Existen técnicas de respiración y meditación que nos ayudan a relajarnos, incluso, realizar ejercicio físico de manera regular ayudar a reducir los niveles de cortisol y la sobrecarga mental
  • Dormir adecuadamente es vital para consolidar la información aprendida en nuestro cerebro, además de que nos ayuda a recuperar energía
  • Estimular cognitivamente a nuestro cerebro es importante para cuidar su salud, ya sea a través de la lectura, aprender habilidades nuevas o la resolución de ejercicios mentales

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