La era de la estandarización

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La estandarización permite la creación de normas o estándares que establecen las características comunes. Como seres humanos, hoy vemos más diversidad en nuestras vidas de lo que nuestros antepasados imaginaron. Nos encontramos con extraños todos los días y vemos un mundo lleno de diferencias. Nos dividen a través del lenguaje, el color, la fe y la experiencia de la vida.

 

Pero los seres humanos en todo el mundo estamos tan interconectados. Que en realidad tenemos mucha menos diversidad en la realidad como especie. Esto en comparación con hace miles de años, separados los unos de los otros. Es así que nuestros cerebros no han alcanzado esta nueva realidad. Como resultado, la humanidad se está volviendo menos resistente.

 

 

La era de la estandarización

 

Scott Lacy, profesor asociado de antropología, presidente de la Facultad de Artes y Ciencias en la Universidad de Fairfield en Connecticut ha estudiado este tema. Asegura que hoy vivimos en un mundo con una variación masiva de personas. Como individuos estamos cada vez más conscientes y orgullosos de nuestra individualidad. Hablando de nuestras vidas privadas, somos cada vez más capaces de personalizar casi todas las experiencias. Por el contrario, nuestras vidas laborales están estancadas en la era de la estandarización.

 

  • El negocio define al individuo.
  • El individuo define el negocio.

 

La era de la personalización es definitivamente algo que resuena a nivel cultural, intercultural, dentro y fuera del mundo de los negocios. Sin embargo, no es un simple fenómeno cultural. Pues está profundamente arraigado en nuestro idioma.

 

 

Divisiones y jerarquías

 

A medida que el mundo se hacía más pequeño en cuanto a que las personas de múltiples continentes estaban más presentes en las vidas de los demás, hemos sido muy rápidos para crear categorías de diferencia. Que de hecho resultan ser ilusorias. Aceptamos y usamos términos problemáticos e incongruentes de diferenciación, y a pesar de su ambigüedad, actuamos en consecuencia.

 

Obligamos a todos a ser iguales, a sobresalir en las mismas competencias de liderazgo. A buscar solo los resultados que los líderes han identificado como dignos. Perdemos la verdadera diversidad en el lugar de trabajo (atados a la forma en que piensan las personas). Incluso cuando reclutamos separamos a la gente por su herencia, género o identidad generacional.

 

Ahí es donde está la debilidad de la estandarización. Estamos bajo la ilusión de que somos una población más diversa que nunca antes. Y en algunos niveles, eso puede parecer cierto. En el mundo de los negocios escuchamos la frase «diversidad de pensamiento». Apreciamos teóricamente esta idea de que necesitamos personas que piensen de manera diferente entre sí para evitar el estancamiento e inspirar innovación.

 

¿Pero en realidad lo logramos? No a menudo. Porque lleva trabajo. Esto significa que podríamos tener que sacrificar parte de esa eficiencia para dejar espacio para las interacciones desordenadas. Entre los seres humanos que no piensan ni entienden nuestro mundo de la misma manera. Tenemos que hacer espacio para aquellas áreas disputadas entre y dentro de las culturas.

 

 

Fuente: Pulso Pyme

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