¿Qué pasa con los satélites que ya no funcionan?

El 4 de octubre de 1957, la extinta Unión Soviética dio inicio a la era espacial al poner en órbita el primer cuerpo celeste artificial de la historia, el Sputnik 1. Desde entonces, miles de estos dispositivos orbitan alrededor de la Tierra, pero ¿Qué pasa con los satélites que ya no funcionan? Y ¿pueden llegar representan un peligro para futuras misiones espaciales? A continuación, te lo contamos.

Los satélites artificiales son dispositivos tecnológicos que han sido fabricados por la humanidad y lanzados al espacio mediante cohetes para orbitar la Tierra u otros cuerpos celestes. Funcionan como plataformas en órbita para telecomunicaciones, observación terrestre, predicción meteorológica, navegación GPS e investigación científica.

Se estima que más de la mitad de los satélites lanzados desde 1957 ya no funcionan, objetos inactivos, entre los que se incluyen dispositivos de comunicaciones y defensa. Muchos permanecen orbitando la Tierra, mientras que otros han tenido destinos catastróficos como quemarse en la atmosfera.

¿Qué pasa con los satélites que ya no funcionan?

Principalmente se convierten en basura espacial, y dependiendo de su altitud, son desorbitados para que se adentren a la atmósfera terrestre y se quemen. Otros son enviados a una llamada órbita cementerio, lejana para evitar colisiones. A medida que pasan los años el número de satélites viejos aumenta, lo que genera preocupación por la congestión y el riesgo de colisiones espaciales

  • Basura espacial: Muchos se quedan inactivos en órbita, convirtiéndose en desechos peligrosos que pueden colisionar con satélites operativos
  • Reentrada atmosférica: Los que se encuentran en órbitas bajas utilizan su combustible restante para frenar y descender, quemándose al reingresar a la atmósfera terrestre
  • Órbita cementerio: Satélites geoestacionarios que son enviados a una órbita alta y lejana, para liberar espacio en órbitas útiles
  • Soluciones de reciclaje: La Agencia Espacial Europea busca utilizar satélites de rescate para eliminar la basura antigua
  • Caen al mar: Algunos de mayor tamaño no queman al reingresar a la Tierra, por lo que sus restos caen al océano

Algunos ejemplos de satélites inactivos son el Morelos I y II, dispositivos mexicanos desorbitados en 1994 y 2004, respectivamente, tras finalizar su vida útil.

¿Pueden llegar representan un peligro para futuras misiones espaciales?

La respuesta es sí, ya que los satélites inactivos son un peligro crítico para las futuras misiones espaciales y la infraestructura orbital actual. Al convertirse en basura espacial que orbita a más de 27,000 km/h, un pequeño fragmento puede perforar paneles solares o destruir naves funcionales, provocando una reacción de cadena de colisiones.

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